(global) Sube el precio del ‘streaming’ musical

Anoche, Bruno Mars demostró que detrás del esfuerzo, del trabajo y de la ilusión hay recompensa. Es el hijo del Sueño Americano renovado, reinventado y pintado de música alegre, bailable, pegadiza. Algunos le comparan ya con el Michael Jackson de la década, aunque él a quien admira es a Elvis Presley.

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El niño pobre de Hawái, criado junto a su hermano por su padre en un chamizo perdido en medio del bosque, fue niño prodigio, estudiante raspón y genio musical. Bruno Mars abrió la puerta grande de los Grammy como el embajador de una nueva forma de hacer música. Hijo de inmigrantes filipinos incorpora a su genialidad una humildad poco conocida entre las grandes estrellas de la música. El joven Mars además desde el sábado será aún más rico, porque la Asociación Americana de Derechos de Autor decidió subir los precios de la música en Streaming a los grandes operadores de éste negocios a saber: Spotify y Apple.
Se subirá el impuesto que los distribuidores online tienen que pagar a los compositores y músicos del actual 10,5% de los ingresos que estas obtienen al 15,1%. Desde hace años los servicios de streaming tienen que pagar una tarifa, conocida como “licencia mecánica”, cada vez que un usuario de sus plataformas escucha una canción (que normalmente paga).
Estas tarifas se liquidan a las productoras de música como Sony/ ATV Music Publishing que pagan una comisión a los artistas por hacer de intermediarios con las plataformas musicales online.
Hace unos meses la Asociación America de Derechos de Autor llevaba a los tribunales a gigantes online como Apple, Amazon, Spotify o Google o Pandora para defender el incremento del porcentaje para los artistas, toda vez que el gran negocio de estas operadoras es la venta de su música y de sus videoclips. Las descargas de música online se han convertido en los últimos años en la principal fuente de ingresos de los cantantes. La transformación del mundo de la música tras la expansión de las redes ha modificado sustancialmente la forma en que los artistas consiguen sus ingresos que básicamente son dos: los conciertos y la música que se vende online. En 2015 la música online generó unos ingresos de 2400 millones de dólares, el 34,3% del total de los ingresos de éste mercado. De los 7.700 millones de dólares que facturó la industria de la música en 2016 sólo en Estados Unidos, el 51% de los ingresos ya provenían del streaming. Este año se espera que la música en Streaming supere a la de las “descargas”.
Por todo ello los autores dan un paso adelante para adecuarse al nuevo entorno del negocio musical, en el que Despacito de Luis Fonsi, o “That´s what I like” de Mars valdrán un poco más. El hecho de que cambie el entorno musical del negocio, no tiene que significar que los artistas no sean pagados dignamente.

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