El periodismo se reinventa desde adentro y examina su rol

(Global) Una mirada hacia afuera y otra hacia adentro. La última jornada de la cumbre de la Red Global de Editores (GEN, por sus siglas en inglés), que terminó anoche en Lisboa, concentró las preguntas básicas del periodismo hoy: su función y su futuro. Una provocativa pregunta encendió el debate. ¿Es el periodismo la oposición a los populismos? La primera respuesta la tuvo la editora Margaret Sullivan, columnista de medios de The Washington Post, uno de los diarios norteamericanos que recibe andanadas diarias del presidente Donald Trump. El interrogante, sin embargo, abarca un universo más amplio porque esta tensión es un común denominador de la relación entre regímenes de distinta orientación ideológica pero que tienen en común su animadversión al escrutinio y control del periodismo, y a su reemplazo por la propaganda.

Refiriéndose a Trump, Sullivan les dijo a los editores que la Casa Blanca se considera bajo ataque por el ejercicio del periodismo, que no hace otra cosa que contar historias, comprobar si el gobierno miente o dice la verdad cuando da su versión de los hechos y refleja su punto de vista en columnas de opinión claramente diferenciadas de las crónicas. Es decir que se cumple con el protocolo básico del periodismo.

“Cuando hablamos de mentiras -agregó la periodista-, hablamos de algo intencional. Y Trump lo hace”. Reconoció que la cobertura de las elecciones norteamericanas fue un fracaso porque el deseo de una derrota de Trump contaminó la narración periodística.

Los personajes más importantes de las redacciones son el editor general, el jefe de redacción y el jefe de tecnología, describió Emilio García-Ruiz, Managing Editor Digital de The Washington Post, el diario cuyo propietario es Jeff Bezzos, el creador de Amazon. El jefe de tecnología “no puede ser solo el tipo que aparece cuando lo llaman por un problema técnico en la redacción, sino que debe estar junto a los editores, participando activamente del proceso de publicación de las noticias”, aclaró García-Ruiz, un americano cuyos padres se asilaron en Washington durante la guerra civil española.

The Washington Post tiene actualmente un millón de suscriptores digitales y su muro de pago sólo tolera un artículo gratuito.

Cuando se refirió al proceso de aprendizaje en la transformación digital expresó: “Nuestro peor error fue pasar demasiado tiempo tratando de educar a la gente con mentalidad de diario impreso para la lógica del trabajo digital”. Continuó: “Ya es 2018. Si aún hay gente que no quiere trabajar para el digital es demasiado tarde para ellos”.

García-Ruiz fue muy enfático en un punto. Si las redacciones se reducen demasiado y pierden calidad, estarán en desventaja para ofrecer un periodismo atractivo para los suscriptores. La experiencia de The Washington Post fue a la inversa y mejoró su plantel de periodistas. Sin embargo, tuvieron experiencias fallidas que provocaron cambios drásticos en la redacción para responder a las demandas de innovación y de originalidad en los enfoques.

“Todo se trata de estrategia. Si tomas una historia y la cuentas muy bien, podés hacer diferencia aún en redacciones reducidas”, agregó.

Previamente, en otro panel se advirtió que la pasividad en las redacciones ante la irrupción digital tiene un altísimo riesgo que puede afectar el futuro del medio.

Para los suscriptores son claves las estrategias de fidelización como el envío de newsletters (noticias a través de los emails de los usuarios) y los podcast (breves mensajes de audio con noticias), aunque este tipo de acciones son difíciles de monetizar, advirtió Diogo Queiroz de Andrade, director adjunto del periódico portugués Público.

La octava Cumbre del GEN se despidió de esta bella ciudad hasta 2019. El sol se hundía en el río Tajo. Fue un bello adiós.