Luis Otero: otro periodista que da el salto a la política

(Buenos Aires) Luis Otero dejó 36 años de periodismo en El Trece y se postulará a intendente de Avellaneda. El paso de contar una historia a resolver problemas.

El lunes 25, el mismo se despertó y todo no era como entonces. Por primera vez en treinta y seis años no tuvo que ir a Artear, el estudio donde se graban los noticieros de los que fue cara durante tanto tiempo. Es que el reconocido conductor decidió pegar el salto a la política y era imposible mantenerse en ambos mundos: “Pero en mi esencia, yo soy todo eso junto: periodista, abogado, y voluntario. Tengo la vocación de hacer, de servir a la comunidad”, aclara Otero.
“Pibe de barrio”, nunca dejó Avellaneda, el lugar donde nació.

Aunque siempre realizó trabajos sociales, como crear la escuela de Racing, el club del que es fanático, y gestionar un grupo scout; nunca oficializó su veta política. Siempre creyó que la forma de mantener sus pasiones sin embarrarlas era llevándolas por vías paralelas. “Los jóvenes del PRO me vinieron a buscar hace bastante tiempo y les dije: ‘Miren, yo soy radical’. Y además no tengo decidido entrar a la política porque tengo un trabajo que no es compatible y no tengo pensado dejarlo”, recuerda Otero. Desde hace 15 años le ofrecen propuestas electorales –casi siempre para intendente– que, sistemáticamente, había rechazado.

Pero esta vez sintió que era el momento: “Creo que están dadas las condiciones justamente porque en mi vida han madurado las cosas de tal manera que yo puedo ocuparme de este servicio público. Y como en apariencia es el peor momento político, creo que es el momento en que soy más necesario: por mi forma de ser, por mi forma de actuar, por lo que busco como objetivo para mi comunidad en Avellaneda”, señala.

Caminos cruzados. Si se asume que el periodismo debe incomodar al poder, no es factible estar “de ambos lados”. Otero lo ve como dos formas de servicio a la comunidad: en uno se cuenta lo que pasa y en el otro se resuelven los problemas. “Tengo claro que me estoy metiendo en un lugar complicado porque lo conté todo el tiempo. Durante 36 años conté cómo son las cosas, así que no me la pueden dibujar”. Sin embargo, jura que no va a dejar el periodismo porque es parte de él. Buscará actividades compatibles con su posible función pública –o sea, no partidarias– en ONG’s o con su faceta de locutor. Además, asegura que como periodista puede garantizar algo fundamental desde la política: la libertad de expresión que, para él, es “una piedra angular en la existencia misma de una sociedad democrática”.

Cuando anunció su salida del canal para postularse a intendente, muchos recordaron la decisión que había tomado su amiga, la periodista fallecida Débora Pérez Volpin, en 2017. En ese entonces, “La flaca” –como él la llamaba–, le contó que se iba a volcar a la política. Él le contestó: “Estás loca. Tenés muchísimo para dar acá todavía”. Ella le sugirió que se diera tiempo: él también podría hacerlo porque tenía una vocación política muy fuerte.

Noticias: ¿Influyó en su decisión el camino que había elegido Débora Pérez Volpin? ¿Siente que esto es un homenaje?
Luis Otero: Ella es una inspiración. El homenaje puede ser por ese lado. Perdimos mucho con La Flaca.

De cara al juicio que determinará quiénes son los culpables por la muerte de Débora, siente que todavía no pudo llorarla lo suficiente. Compañero y amigo, se armó como sostén para su familia y los acompañó judicial y públicamente.

Campaña. Las pocas cuadras desde el estudio jurídico hasta el Comité de la UCR parecen interminables si se caminan con Luis Otero. Desde los autos o a pie, la gente frena para saludarlo, felicitarlo y darle apoyo a su candidatura. Como si fuera un vecino más tiene la ventaja de haberse ganado la confianza del barrio. Sin embargo, parece difícil darles pelea a 30 años de peronismo en Avellaneda. El actual intendente, Jorge Ferraresi, transita su tercer mandato y fue reelecto en 2015 con un 47% de los votos. Otero se respalda en la importancia de la alternancia y tiene fe en lo que puede lograr.

Noticias:¿No le preocupa que para meterse en política haya que embarrarse?
Otero: No tengo miedo porque yo no soy eso. Hay de todo, conozco muy buena gente también. Eso pasa en todos los ámbitos. Pero la gente no cambia, saca a relucir cosas que no mostraba. Y eso no estuvo nunca en mí.

Con principios fundados en su base de “Scout”, el norte que rumbea su vida es buscar el ideal. Y en los hechos puede volverse algo utópico: son pocos los que entran a un sistema un tanto sucio sin salir manchado.

Si bien un hipotético “cambio de colores” en el mandato nacional haría más difícil su gestión, no le preocupa esa posibilidad. Su camino seguiría encauzado a trabajar en sintonía con las distintas fuerzas políticas. En ese sentido, el desgaste que puede implicar la función pública tampoco lo asusta: “Es lo que quiero hacer y en esto va la vida, el futuro de mis hijos y mis nietos”, afirma.

Seguro de que no debe abandonar ninguna de las cualidades que lo conforman, no cierra la puerta para volver al trabajo que ejerció durante la mayor parte de su vida. “Se trata de congelar temporalmente esta parte de mí, como congelé antes la militancia para dedicarme al periodismo. Pero hubo periodistas que fundaron diarios; que fueron presidentes y después volvieron a lo suyo”, concluye.

El suyo no es el primer caso. El periodista Diego Valenzuela se postuló como intendente del partido de 3 de febrero y ganó. El PRO apeló bastante a figuras por fuera de la política para renovar los aires de una actividad enviciada por las malas prácticas. En algunos casos le funcionó y en otros no. Otero apuesta a marcar un camino en su ciudad natal.