(AR) Un santiagueño enamorado de la locución necesita operarse para no quedar ciego

Es un joven de treinta años que trabajaba en una FM local. En su obra social, no le dan respuesta y no puede costear la cirugía en una clínica privada. Cada día que pasa, crece el riesgo de que pierda totalmente la visión.

Quien pueda sintonizar Estación Libertad, la radio de Weisburd, Santiago del Estero, notará la ausencia de Jonathan Vizcarra, que aún sin haber terminado la escuela primaria tiene un programa de música, mensajes e información general. Desde hace más de un año, una enfermedad súbita amenaza la visión de su único ojo útil, y el locutor aficionado invierte todo su tiempo en tratar de conseguir que lo operen.

Cuando nació, este muchacho que hoy tiene 30 años y sonrisa amplia, ya carecía de visión en un ojo. Pero la situación se volvió más complicada. Cuando estando de visita en lo de su madre, en Pilar, llevaba de la mano a su hijo a comprar pan, sucedió algo inesperado. “Estaba por cruzar la calle y me quedé de repente sin ver nada. Asustado, me restregaba los ojos. De a poco, se me abrió como una ventanita, pero veía la mitad”, recuerda.

Jonathan buscó un diagnóstico. “En Santiago del Estero, me decían que era psicológico. Pero yo no me quedé conforme, porque allá no tenían todos los aparatos y viajé a Buenos Aires”, explica.

En la Clínica Nano, le diagnosticaron desprendimiento de retina y cataratas. También, le indicaron que debía operarse de urgencia. Le hicieron todos los estudios necesarios, pero Jonathan no puede pagar la cirugía. Necesita una Lente Seelens AF, una cirugía de cataratas con implante de lente intraocular y una vitrectomía con microscopio con luz coaxial.

La alternativa era el Hospital Santa Lucía pero, de todos modos, aunque el precio es más bajo porque es un hospital público, le piden que lleve los insumos, que ya el año pasado, costaban 82 mil pesos. “Los médicos no cobran nada, pero no disponen de los materiales, hay que llevarles absolutamente todo”, dice Marisa, la mamá de Jonathan, que lo acompaña donde vaya. Ella apenas puede ayudarlo, porque se mantiene limpiando casas por hora.

Según cuentan, la obra social, Incluir Salud (ex PROFE), les viene poniendo excusas desde hace meses. “Tendrían que poner gente que quiera atender, porque siempre nos dicen que no hay sistema y nos piden que volvamos a los quince días. No les importa, no oyen, ni siquiera quieren escuchar los problemas que una tiene”, se queja Marisa, angustiada.

Jonathan tampoco pudo conseguir la renovación de su certificado de discapacidad, que se viene retrasando, por lo que no está cobrando la pensión que le corresponde. Vive de lo que le pueden dar sus familiares. María hace empanadas para recaudar fondos, pero no es suficiente.

La enfermedad, mientras tanto, empeora. Hasta hace un tiempo, Jonathan podía hacer changas, pero ahora casi no ve. “Cuando oscurece, ya no puedo moverme. Por eso, los médicos me dicen que esto es urgente. Que me tengo que operar”, asegura.

Las semanas transcurren sin hacer nada. El único entretenimiento que le queda es escuchar radio. Y seguir soñando con convertirse en locutor profesional, para presentar a Abel Pintos, un cantante que admira y con quien tiene una relación. Jonathan quiere dejar esto atrás para continuar con su vida.

“La trabajadora social del Hospital me dice que tenga paciencia, que todo toma tiempo. Y precisamente, tiempo es lo que no tengo. Cada día que pasa veo menos”, se desespera.
Para ayudar a Jonathan

Marisa 1136677573

Jonathan +54 9 3843 43-6777