(uy) ¿Qué salió bien y qué salió mal en la Fiesta de la X?

fiesta radio X uruguay

fiesta radio X uruguay

Con aciertos y demoras, el evento regresó tras nueve años con su primera edición en La Paloma.

El éxodo avanza por la avenida Solari. Algunos son veraneantes, familias o grupos de jóvenes amigos que buscan un lugar donde almorzar, tomar un helado o una cerveza en una tarde más de verano en La Paloma. De lejos se escucha una cumbia entrecortada. Es Márama, que prueba sonido en La Fiesta de La X.

Y entre el éxodo se nota que hay otros que llegaron el mismo sábado, o que tal vez se estaban quedando en el balneario pero no buscan un bar o una heladería. Llevan sus remeras con el logo de Once Tiros, con la cara del Indio Solari o la figura de Bob Marley estampada. Unos cuantos van con sus mochilas, otros con lo puesto, esperando en un cordón, en un banco o donde haya lugar hasta que se abran las puertas.

Después de una pausa de nueve años, y con la reactivación de la emisora X FM como prólogo, La Fiesta de la X presentó su nueva encarnación ante un público numeroso (sin ser multitudinario) y con un balance positivo de cara a próximas ediciones, más allá de que hubo aspectos del evento que funcionaron y otros que no.

Lo primero que funcionó fue la ubicación. El predio, ubicado en el final de la avenida Solari, a un costado del faro, estaba bien organizado. Permitía sectores y paisajes diferentes –desde una pista de skate hasta un sector de la playa– los sonidos de los dos escenarios no se mezclaban y sin ser un espacio gigantesco como el de ediciones pasadas, que abarcaba parques enteros, era un sitio amplio y con facilidad de movimiento.

Otro acierto fue la variedad de propuestas por fuera de los espectáculos musicales. Un sector de juegos que incluía ping-pong, futbolito, juegos de kermesse y un “twister” eran algunas de las opciones de entretenimiento. La ONG Karumbé, dedicada al rescate de tortugas marinas en la costa uruguaya, tenía una pequeña carpa en la que explicaba su misión y ofrecía merchandising, y para los que una vez caída la noche querían soportar el frío, una serie de fogones ubicados en la playa proporcionaban calor y un punto de encuentro.

La fiesta, como ya ocurría en sus ediciones anteriores, también tuvo lugar para otras manifestaciones artísticas. Un grupo de acróbatas y malabaristas convocó a unos cuantos integrantes del público con sus actividades, y sobre los fogones se veía bailar y desfilar a los modelos cuyos cuerpos habían sido pintados por artistas previamente, a la vista de toda la fiesta.

Más allá de los aciertos, hubo un par de promesas incumplidas en el menú del evento. Los juegos de playa no estaban a la vista, y ninguno de los integrantes de la organización consultados en la fiesta supo localizar el área cannábica presentada en el mapa y anunciada previamente. O dirigían al área de fumadores o a sectores donde había puestos de kebab, de hamburguesas o de bebidas, pero nada vinculado a la marihuana.

DeMedios.info © 2017-2018
WP Facebook Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
EnglishFrenchGermanPortugueseRussianSpanish